{"id":1659,"date":"2014-02-04T14:49:32","date_gmt":"2014-02-04T14:49:32","guid":{"rendered":""},"modified":"2014-02-04T14:49:32","modified_gmt":"2014-02-04T14:49:32","slug":"ricardo-morales-basadre-se-fue-un-grande","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/web.hilo.org.pe\/index.php\/2014\/02\/04\/ricardo-morales-basadre-se-fue-un-grande\/","title":{"rendered":"Ricardo Morales Basadre. Se fue un grande"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"text-align: justify;\">Recuerdo cuando Ricardo Morales Basadre vino a inaugurar la exposici&oacute;n pict&oacute;rica de Diego, mi hijo, en el Museo de la Naci&oacute;n y las muchas veces que me habl&oacute; de &eacute;l con profundo afecto. Desde entonces y siempre, sent&iacute; que la visi&oacute;n de educaci&oacute;n que Ricardo ten&iacute;a abr&iacute;a una puerta ancha a los ni&ntilde;os y j&oacute;venes con discapacidad, amplitud que siempre contrast&oacute; con la estrechez con la que la sociedad y la educaci&oacute;n les regatean oportunidades y ciudadan&iacute;a. De all&iacute; que, luego de su sensible fallecimiento, lo primero a recordar de la visi&oacute;n y pensamiento de Ricardo Morales es su apuesta por el desarrollo humano pleno, como anclaje de una propuesta educativa que busca cambiar el destino de las personas de carne y hueso. Para Ricardo, trabajar por la educaci&oacute;n no era un acto racional que se mide por la eficiencia sino un compromiso real por el pr&oacute;jimo y por el devenir de la especie humana.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify;\"><o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;\">Otro aspecto fundamental de su pensamiento educativo es su amplitud de mira planteando con insistencia la pregunta &iquest;Qu&eacute; educaci&oacute;n, para qu&eacute; desarrollo? M&aacute;s punzante y radical que muchos j&oacute;venes de hoy, insist&iacute;a que faltan indignados en el Per&uacute;, ya que en el mundo actual &ldquo;ha perdido vigencia aquella visi&oacute;n del desarrollo de corte cerradamente neoliberal marcado por una fe ciega en las fuerzas del mercado, en el debilitamiento del Estado, en la privatizaci&oacute;n y liberalizaci&oacute;n de las econom&iacute;as&rdquo;. Por eso conversar con Ricardo era dejar de ver la educaci&oacute;n como un tema pedag&oacute;gico, financiero o institucional, para visualizarla como dimensi&oacute;n fundamental del devenir de las sociedades, porque ella &ldquo;nos dice a qu&eacute; tipo de sociedad estamos apuntando&rdquo;. Alertaba continuamente sobre las trampas del progreso que trae aparejadas situaciones de alto riesgo y muestra &ldquo;en tr&aacute;gico claroscuro, las grandezas y miserias de la raz&oacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p>La defensa de la educaci&oacute;n p&uacute;blica encajaba con precisi&oacute;n en esta visi&oacute;n. Postulaba que la educaci&oacute;n deb&iacute;a &ldquo;leerse desde los m&aacute;s pobres&rdquo; en un pa&iacute;s escandalosamente inequitativo, una sociedad segmentada y conflictiva &ldquo;donde el principio de la igualdad tiene solo existencia ret&oacute;rica&rdquo;. Sosten&iacute;a que la igualdad fundamental de todos los seres humanos condiciona la salud moral de una sociedad y reclamaba una perspectiva &eacute;tica en el enfoque educativo y de desarrollo, que impregne el quehacer, vivir, producir y convivir, que gobierne el aprender y la b&uacute;squeda de nuevos principios morales-civilizatorios.<\/p>\n<p>El pensamiento de Ricardo marc&oacute; la educaci&oacute;n peruana del &uacute;ltimo siglo. La historia de la educaci&oacute;n contempor&aacute;nea no se entiende ni concibe sin su aporte nodal. Su vida fue ejemplo del enfoque que nos lega como desaf&iacute;o. Lo recordaremos como un visionario indignado y bondadoso; un pensador capaz de interrogar con formidable solvencia intelectual y moral, un ser humano de calidad excepcional; un l&iacute;der que propon&iacute;a y concertaba al m&aacute;s alto nivel con incuestionable legitimidad; un amigo fabuloso, capaz de mirarte con sencillez a los ojos y contagiarte su ternura. <o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify;\"><o:p>&nbsp;<\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"right\" style=\"text-align: right;\"><i>Teresa Tovar Samanez<br \/>\n<\/i>A ojo de buen cubero<i><o:p><\/o:p><\/i><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt;\"><o:p>&nbsp;<\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt;\"><em>Tomado de: www.laprimeraperu.pe del 03\/02\/14<\/em><o:p><\/o:p><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/web.hilo.org.pe\/wp-content\/uploads\/RICARDO MORALES.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Ver archivo adjunto<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Recuerdo cuando Ricardo Morales Basadre vino a inaugurar la exposici?n pict?rica de Diego, mi hijo, en el Museo de la Naci?n y las muchas veces que me habl? de ?l con profundo afecto. 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