{"id":2042,"date":"2014-10-30T12:52:55","date_gmt":"2014-10-30T12:52:55","guid":{"rendered":""},"modified":"2014-10-30T12:52:55","modified_gmt":"2014-10-30T12:52:55","slug":"encuentro-mundial-de-movimientos-populares-tierra-techo-y-trabajo","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/web.hilo.org.pe\/index.php\/2014\/10\/30\/encuentro-mundial-de-movimientos-populares-tierra-techo-y-trabajo\/","title":{"rendered":"Encuentro Mundial de Movimientos Populares: tierra, techo y trabajo"},"content":{"rendered":"<p>Poniendo en los primeros planos &ldquo;una l&iacute;rica de la esperanza&rdquo; basada en la Doctrina Social de la Iglesia (el Papa Francisco habl&oacute; de la &ldquo;poes&iacute;a&rdquo; que se halla en la solidaridad), del 27 al 29 de octubre y organizado por el Pontificio Consejo Justicia y Paz, en colaboraci&oacute;n con la Academia Pontificia de las Ciencias Sociales y con los dirigentes de los diversos movimientos, se llev&oacute; a cabo en el Salesianum de Roma, Italia, el Encuentro Mundial de Movimientos Populares.<\/p>\n<p>La lupa sobre aquellos espacios que contienen realidades sociales tan diversas y profundas (muchas veces invisibilizadas por no encuadrarse en las estructuras sociales tradicionales de sus respectivos pa&iacute;ses de origen) fue puesta con intensidad y en amplia cobertura por los medios globales. Estos movimientos tuvieron lugar permanente en la agenda del Papa Francisco en su tiempo como cardenal y arzobispo de Buenos Aires.<\/p>\n<p>Dirigido especialmente a organizaciones y movimientos de excluidos, &ldquo;en el Encuentro Mundial de Movimientos Populares participaron dirigentes sociales de los cinco continentes que representan organizaciones de base de tres sectores sociales cada vez m&aacute;s excluidos: los trabajadores precarios, emigrantes, temporales, desempleados y los que viven en autogesti&oacute;n , sin protecci&oacute;n legal, reconocimiento sindical ni derechos laborales; los campesinos, los sin tierra, los pueblos originarios y las personas en riesgo de ser expulsadas del campo a causa de la especulaci&oacute;n agr&iacute;cola y la violencia; las personas, muchas de ellas emigrantes y desplazados, que viven en los suburbios y asentamientos informales, marginados, olvidados, sin infraestructura urbana adecuada. Junto a ellos organizaciones sindicales, sociales, ben&eacute;ficas y de derechos humanos que se han mostrado cercanas a estos movimientos y que han sido sugeridas por ellos mismos para acompa&ntilde;arlos respetando el protagonismo de los movimientos de base&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;-<\/p>\n<p>A continuaci&oacute;n compartimos las palabras que el Papa Francisco dirigi&oacute; a los participantes del Encuentro.<\/p>\n<p>DISCURSO DEL SANTO PADRE FRANCISCO <br \/>\nA LOS PARTICIPANTES EN EL ENCUENTRO MUNDIAL DE MOVIMIENTOS POPULARES<\/p>\n<p>Aula Vieja del S&iacute;nodo <br \/>\nMartes 28 de octubre de 2014<\/p>\n<p>Buenos d&iacute;as de nuevo, estoy contento de estar entre ustedes, adem&aacute;s les digo una confidencia, es la primera vez que bajo ac&aacute;, nunca hab&iacute;a venido. Como les dec&iacute;a, tengo mucha alegr&iacute;a y les doy una calurosa bienvenida.<\/p>\n<p>Gracias por haber aceptado esta invitaci&oacute;n para debatir tantos graves problemas sociales que aquejan al mundo hoy, ustedes que sufren en carne propia la desigualdad y la exclusi&oacute;n. Gracias al Cardenal Turkson por su acogida. Gracias, Eminencia por su trabajo y sus palabras.<\/p>\n<p>Este encuentro de Movimientos Populares es un signo, es un gran signo: vinieron a poner en presencia de Dios, de la Iglesia, de los pueblos, una realidad muchas veces silenciada. &iexcl;Los pobres no s&oacute;lo padecen la injusticia sino que tambi&eacute;n luchan contra ella!<\/p>\n<p>No se contentan con promesas ilusorias, excusas o coartadas. Tampoco est&aacute;n esperando de brazos cruzados la ayuda de ONGs, planes asistenciales o soluciones que nunca llegan o, si llegan, llegan de tal manera que van en una direcci&oacute;n o de anestesiar o de domesticar. Esto es medio peligroso. Ustedes sienten que los pobres ya no esperan y quieren ser protagonistas, se organizan, estudian, trabajan, reclaman y, sobre todo, practican esa solidaridad tan especial que existe entre los que sufren, entre los pobres, y que nuestra civilizaci&oacute;n parece haber olvidado, o al menos tiene muchas ganas de olvidar.<\/p>\n<p>Solidaridad es una palabra que no cae bien siempre, yo dir&iacute;a que algunas veces la hemos transformado en una mala palabra, no se puede decir; pero es una palabra mucho m&aacute;s que algunos actos de generosidad espor&aacute;dicos. Es pensar y actuar en t&eacute;rminos de comunidad, de prioridad de vida de todos sobre la apropiaci&oacute;n de los bienes por parte de algunos. Tambi&eacute;n es luchar contra las causas estructurales de la pobreza, la desigualdad, la falta de trabajo, la tierra y la vivienda, la negaci&oacute;n de los derechos sociales y laborales. Es enfrentar los destructores efectos del Imperio del dinero: los desplazamientos forzados, las emigraciones dolorosas, la trata de personas, la droga, la guerra, la violencia y todas esas realidades que muchos de ustedes sufren y que todos estamos llamados a transformar. La solidaridad, entendida, en su sentido m&aacute;s hondo, es un modo de hacer historia y eso es lo que hacen los movimientos populares.<\/p>\n<p>Este encuentro nuestro no responde a una ideolog&iacute;a. Ustedes no trabajan con ideas, trabajan con realidades como las que mencion&eacute; y muchas otras que me han contado&hellip; tienen los pies en el barro y las manos en la carne. &iexcl;Tienen olor a barrio, a pueblo, a lucha! Queremos que se escuche su voz que, en general, se escucha poco. Tal vez porque molesta, tal vez porque su grito incomoda, tal vez porque se tiene miedo al cambio que ustedes reclaman, pero sin su presencia, sin ir realmente a las periferias, las buenas propuestas y proyectos que a menudo escuchamos en las conferencias internacionales se quedan en el reino de la idea, es mi proyecto.<\/p>\n<p>No se puede abordar el esc&aacute;ndalo de la pobreza promoviendo estrategias de contenci&oacute;n que &uacute;nicamente tranquilicen y conviertan a los pobres en seres domesticados e inofensivos. Qu&eacute; triste ver cuando detr&aacute;s de supuestas obras altruistas, se reduce al otro a la pasividad, se lo niega o peor, se esconden negocios y ambiciones personales: Jes&uacute;s les dir&iacute;a hip&oacute;critas. Qu&eacute; lindo es en cambio cuando vemos en movimiento a Pueblos, sobre todo, a sus miembros m&aacute;s pobres y a los j&oacute;venes. Entonces s&iacute; se siente el viento de promesa que aviva la ilusi&oacute;n de un mundo mejor. Que ese viento se transforme en vendaval de esperanza. Ese es mi deseo.<\/p>\n<p>Este encuentro nuestro responde a un anhelo muy concreto, algo que cualquier padre, cualquier madre quiere para sus hijos; un anhelo que deber&iacute;a estar al alcance de todos, pero hoy vemos con tristeza cada vez m&aacute;s lejos de la mayor&iacute;a: tierra, techo y trabajo. Es extra&ntilde;o pero si hablo de esto para algunos resulta que el Papa es comunista.<\/p>\n<p>No se entiende que el amor a los pobres est&aacute; al centro del Evangelio. Tierra, techo y trabajo, eso por lo que ustedes luchan, son derechos sagrados. Reclamar esto no es nada raro, es la doctrina social de la Iglesia. Voy a detenerme un poco en cada uno de &eacute;stos porque ustedes los han elegido como consigna para este encuentro.<\/p>\n<p>Tierra. Al inicio de la creaci&oacute;n, Dios cre&oacute; al hombre, custodio de su obra, encarg&aacute;ndole de que la cultivara y la protegiera. Veo que aqu&iacute; hay decenas de campesinos y campesinas, y quiero felicitarlos por custodiar la tierra, por cultivarla y por hacerlo en comunidad. Me preocupa la erradicaci&oacute;n de tantos hermanos campesinos que sufren el desarraigo, y no por guerras o desastres naturales. El acaparamiento de tierras, la deforestaci&oacute;n, la apropiaci&oacute;n del agua, los agrot&oacute;xicos inadecuados, son algunos de los males que arrancan al hombre de su tierra natal. Esta dolorosa separaci&oacute;n, que no es s&oacute;lo f&iacute;sica, sino existencial y espiritual, porque hay una relaci&oacute;n con la tierra que est&aacute; poniendo a la comunidad rural y su peculiar modo de vida en notoria decadencia y hasta en riesgo de extinci&oacute;n.<\/p>\n<p>La otra dimensi&oacute;n del proceso ya global es el hambre. Cuando la especulaci&oacute;n financiera condiciona el precio de los alimentos trat&aacute;ndolos como a cualquier mercanc&iacute;a, millones de personas sufren y mueren de hambre. Por otra parte se desechan toneladas de alimentos. Esto constituye un verdadero esc&aacute;ndalo. El hambre es criminal, la alimentaci&oacute;n es un derecho inalienable. S&eacute; que algunos de ustedes reclaman una reforma agraria para solucionar alguno de estos problemas, y d&eacute;jenme decirles que en ciertos pa&iacute;ses, y ac&aacute; cito el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, &ldquo;la reforma agraria es adem&aacute;s de una necesidad pol&iacute;tica, una obligaci&oacute;n moral&rdquo; (CDSI, 300).<\/p>\n<p>No lo digo solo yo, est&aacute; en el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. Por favor, sigan con la lucha por la dignidad de la familia rural, por el agua, por la vida y para que todos puedan beneficiarse de los frutos de la tierra.<\/p>\n<p>Segundo, Techo. Lo dije y lo repito: una casa para cada familia. Nunca hay que olvidarse que Jes&uacute;s naci&oacute; en un establo porque en el hospedaje no hab&iacute;a lugar, que su familia tuvo que abandonar su hogar y escapar a Egipto, perseguida por Herodes. Hoy hay tantas familias sin vivienda, o bien porque nunca la han tenido o bien porque la han perdido por diferentes motivos. Familia y vivienda van de la mano. Pero, adem&aacute;s, un techo, para que sea hogar, tiene una dimensi&oacute;n comunitaria: y es el barrio&hellip; y es precisamente en el barrio donde se empieza a construir esa gran familia de la humanidad, desde lo m&aacute;s inmediato, desde la convivencia con los vecinos. Hoy vivimos en inmensas ciudades que se muestran modernas, orgullosas y hasta vanidosas. Ciudades que ofrecen innumerables placeres y bienestar para una minor&iacute;a feliz&hellip; pero se le niega el techo a miles de vecinos y hermanos nuestros, incluso ni&ntilde;os, y se los llama, elegantemente, &ldquo;personas en situaci&oacute;n de calle&rdquo;. Es curioso como en el mundo de las injusticias, abundan los eufemismos. No se dicen las palabras con la contundencia y la realidad se busca en el eufemismo. Una persona, una persona segregada, una persona apartada, una persona que est&aacute; sufriendo la miseria, el hambre, es una persona en situaci&oacute;n de calle: palabra elegante &iquest;no? Ustedes busquen siempre, por ah&iacute; me equivoco en alguno, pero en general, detr&aacute;s de un eufemismo hay un delito.<\/p>\n<p>Vivimos en ciudades que construyen torres, centros comerciales, hacen negocios inmobiliarios&hellip; pero abandonan a una parte de s&iacute; en las m&aacute;rgenes, las periferias. &iexcl;Cu&aacute;nto duele escuchar que a los asentamientos pobres se los margina o, peor, se los quiere erradicar! Son crueles las im&aacute;genes de los desalojos forzosos, de las topadoras derribando casillas, im&aacute;genes tan parecidas a las de la guerra. Y esto se ve hoy.<\/p>\n<p>Ustedes saben que en las barriadas populares donde muchos de ustedes viven subsisten valores ya olvidados en los centros enriquecidos. Los asentamientos est&aacute;n bendecidos con una rica cultura popular: all&iacute; el espacio p&uacute;blico no es un mero lugar de tr&aacute;nsito sino una extensi&oacute;n del propio hogar, un lugar donde generar v&iacute;nculos con los vecinos. Qu&eacute; hermosas son las ciudades que superan la desconfianza enfermiza e integran a los diferentes y que hacen de esa integraci&oacute;n un nuevo factor de desarrollo. Qu&eacute; lindas son las ciudades que, aun en su dise&ntilde;o arquitect&oacute;nico, est&aacute;n llenas de espacios que conectan, relacionan, favorecen el reconocimiento del otro. Por eso, ni erradicaci&oacute;n ni marginaci&oacute;n: Hay que seguir en la l&iacute;nea de la integraci&oacute;n urbana. Esta palabra debe desplazar totalmente a la palabra erradicaci&oacute;n, desde ya, pero tambi&eacute;n esos proyectos que pretender barnizar los barrios pobres, aprolijar las periferias y maquillar las heridas sociales en vez de curarlas promoviendo una integraci&oacute;n aut&eacute;ntica y respetuosa. Es una especie de arquitectura de maquillaje &iquest;no? Y va por ese lado. Sigamos trabajando para que todas las familias tengan una vivienda y para que todos los barrios tengan una infraestructura adecuada (cloacas, luz, gas, asfalto, y sigo: escuelas, hospitales o salas de primeros auxilios, club deportivo y todas las cosas que crean v&iacute;nculos y que unen, acceso a la salud &ndash;lo dije- y a la educaci&oacute;n y a la seguridad en la tenencia.<\/p>\n<p>Tercero, Trabajo. No existe peor pobreza material &#8211; me urge subrayarlo-, no existe peor pobreza material, que la que no permite ganarse el pan y priva de la dignidad del trabajo. El desempleo juvenil, la informalidad y la falta de derechos laborales no son inevitables, son resultado de una previa opci&oacute;n social, de un sistema econ&oacute;mico que pone los beneficios por encima del hombre, si el beneficio es econ&oacute;mico, sobre la humanidad o sobre el hombre, son efectos de una cultura del descarte que considera al ser humano en s&iacute; mismo como un bien de consumo, que se puede usar y luego tirar.<\/p>\n<p>Hoy, al fen&oacute;meno de la explotaci&oacute;n y de la opresi&oacute;n se le suma una nueva dimensi&oacute;n, un matiz gr&aacute;fico y duro de la injusticia social; los que no se pueden integrar, los excluidos son desechos, &ldquo;sobrantes&rdquo;. Esta es la cultura del descarte y sobre esto quisiera ampliar algo que no tengo escrito pero se me ocurre recordarlo ahora. Esto sucede cuando al centro de un sistema econ&oacute;mico est&aacute; el dios dinero y no el hombre, la persona humana. S&iacute;, al centro de todo sistema social o econ&oacute;mico tiene que estar la persona, imagen de Dios, creada para que fuera el denominador del universo. Cuando la persona es desplazada y viene el dios dinero sucede esta trastocaci&oacute;n de valores.<\/p>\n<p>Y, para graficar, recuerdo una ense&ntilde;anza de alrededor del a&ntilde;o 1200. Un rabino jud&iacute;o explicaba a sus feligreses la historia de la torre de Babel y entonces contaba c&oacute;mo, para construir esta torre de Babel, hab&iacute;a que hacer mucho esfuerzo hab&iacute;a que fabricar los ladrillos, para fabricar los ladrillos hab&iacute;a que hacer el barro y traer la paja, y amasar el barro con la paja, despu&eacute;s cortarlo en cuadrado, despu&eacute;s hacerlo secar, despu&eacute;s cocinarlo, y cuando ya estaban cocidos y fr&iacute;os, subirlos para ir construyendo la torre.<\/p>\n<p>Si se ca&iacute;a un ladrillo, era muy caro el ladrillo con todo este trabajo, si se ca&iacute;a un ladrillo era casi una tragedia nacional. Al que lo dejaba caer lo castigaban o lo suspend&iacute;an o no s&eacute; lo que le hac&iacute;an, y si ca&iacute;a un obrero no pasaba nada. Esto es cuando la persona est&aacute; al servicio del dios dinero y esto lo contaba un rabino jud&iacute;o en el a&ntilde;o 1200 explicaba estas cosas horribles.<\/p>\n<p>Y respecto al descarte tambi&eacute;n tenemos que ser un poco atentos a lo que sucede en nuestra sociedad. Estoy repitiendo cosas que he dicho y que est&aacute;n en la Evangelii Gaudium. Hoy d&iacute;a, se descartan los chicos porque el nivel de natalidad en muchos pa&iacute;ses de la tierra ha disminuido o se descartan los chicos por no tener alimentaci&oacute;n o porque se les mata antes de nacer, descarte de ni&ntilde;os.<\/p>\n<p>Se descartan los ancianos, porque, bueno, no sirven, no producen, ni chicos ni ancianos producen, entonces con sistemas m&aacute;s o menos sofisticados se les va abandonando lentamente, y ahora, como es necesario en esta crisis recuperar un cierto equilibrio, estamos asistiendo a un tercer descarte muy doloroso, el descarte de los j&oacute;venes. Millones de j&oacute;venes, yo no quiero decir la cifra porque no la s&eacute; exactamente y la que le&iacute; me parece un poco exagerada, pero millones de j&oacute;venes descartados del trabajo, desocupados.<\/p>\n<p>En los pa&iacute;ses de Europa, y estas si son estad&iacute;sticas muy claras, ac&aacute; en Italia, pas&oacute; un poquitito del 40% de j&oacute;venes desocupados; ya saben lo que significa 40% de j&oacute;venes, toda una generaci&oacute;n, anular a toda una generaci&oacute;n para mantener el equilibrio. En otro pa&iacute;s de Europa est&aacute; pasando el 50% y en ese mismo pa&iacute;s del 50% en el sur el 60%, son cifras claras, &oacute;seas del descarte. Descarte de ni&ntilde;os, descarte de ancianos, que no producen, y tenemos que sacrificar una generaci&oacute;n de j&oacute;venes, descarte de j&oacute;venes, para poder mantener y reequilibrar un sistema en el cual en el centro est&aacute; el dios dinero y no la persona humana.<\/p>\n<p>Pese a esto, a esta cultura del descarte, a esta cultura de los sobrantes, tantos de ustedes, trabajadores excluidos, sobrantes para este sistema, fueron inventando su propio trabajo con todo aquello que parec&iacute;a no poder dar m&aacute;s de s&iacute; mismo&hellip; pero ustedes, con su artesanalidad, que les dio Dios&hellip; con su b&uacute;squeda, con su solidaridad, con su trabajo comunitario, con su econom&iacute;a popular, lo han logrado y lo est&aacute;n logrando&hellip;. Y d&eacute;jenme dec&iacute;rselo, eso adem&aacute;s de trabajo, es poes&iacute;a. Gracias.<\/p>\n<p>Desde ya, todo trabajador, est&eacute; o no est&eacute; en el sistema formal del trabajo asalariado, tiene derecho a una remuneraci&oacute;n digna, a la seguridad social y a una cobertura jubilatoria. Aqu&iacute; hay cartoneros, recicladores, vendedores ambulantes, costureros, artesanos, pescadores, campesinos, constructores, mineros, obreros de empresas recuperadas, todo tipo de cooperativistas y trabajadores de oficios populares que est&aacute;n excluidos de los derechos laborales, que se les niega la posibilidad de sindicalizarse, que no tienen un ingreso adecuado y estable. Hoy quiero unir mi voz a la suya y acompa&ntilde;arlos en su lucha.<\/p>\n<p>En este Encuentro, tambi&eacute;n han hablado de la Paz y de Ecolog&iacute;a. Es l&oacute;gico: no puede haber tierra, no puede haber techo, no puede haber trabajo si no tenemos paz y si destruimos el planeta. Son temas tan importantes que los Pueblos y sus organizaciones de base no pueden dejar de debatir. No pueden quedar s&oacute;lo en manos de los dirigentes pol&iacute;ticos. Todos los pueblos de la tierra, todos los hombres y mujeres de buena voluntad, tenemos que alzar la voz en defensa de estos dos preciosos dones: la paz y la naturaleza. La hermana madre tierra como la llamaba San Francisco de As&iacute;s.<\/p>\n<p>Hace poco dije, y lo repito, que estamos viviendo la tercera guerra mundial pero en cuotas. Hay sistemas econ&oacute;micos que para sobrevivir deben hacer la guerra. Entonces se fabrican y se venden armas y, con eso los balances de las econom&iacute;as que sacrifican al hombre a los pies del &iacute;dolo del dinero, obviamente quedan saneadas. Y no se piensa en los ni&ntilde;os hambrientos en los campos de refugiados, no se piensa en los desplazamientos forzosos, no se piensa en las viviendas destruidas, no se piensa, desde ya, en tantas vidas segadas. Cu&aacute;nto sufrimiento, cu&aacute;nta destrucci&oacute;n, cu&aacute;nto dolor. Hoy, queridos hermanas y hermanos, se levanta en todas las partes de la tierra, en todos los pueblos, en cada coraz&oacute;n y en los movimientos populares, el grito de la paz: &iexcl;Nunca m&aacute;s la guerra!<\/p>\n<p>Un sistema econ&oacute;mico centrado en el dios dinero necesita tambi&eacute;n saquear la naturaleza, saquear la naturaleza, para sostener el ritmo fren&eacute;tico de consumo que le es inherente. El cambio clim&aacute;tico, la p&eacute;rdida de la biodiversidad, la deforestaci&oacute;n ya est&aacute;n mostrando sus efectos devastadores en los grandes cataclismos que vemos, y los que m&aacute;s sufren son ustedes, los humildes, los que viven cerca de las costas en viviendas precarias o que son tan vulnerables econ&oacute;micamente que frente a un desastre natural lo pierden todo. Hermanos y hermanas: la creaci&oacute;n no es una propiedad, de la cual podemos disponer a nuestro gusto; ni mucho menos, es una propiedad s&oacute;lo de algunos, de pocos: la creaci&oacute;n es un don, es un regalo, un don maravilloso que Dios no ha dado para que cuidemos de &eacute;l y lo utilicemos en beneficio de todos, siempre con respeto y gratitud. Ustedes quiz&aacute; sepan que estoy preparando una enc&iacute;clica sobre Ecolog&iacute;a: tengan la seguridad que sus preocupaciones estar&aacute;n presentes en ella. Les agradezco, aprovecho para agradecerles, la carta que me hicieron llegar los integrantes de la V&iacute;a Campesina, la Federaci&oacute;n de Cartoneros y tantos otros hermanos al respecto.<\/p>\n<p>Hablamos de la tierra, de trabajo, de techo&hellip; hablamos de trabajar por la paz y cuidar la naturaleza&hellip; Pero &iquest;por qu&eacute; en vez de eso nos acostumbramos a ver como se destruye el trabajo digno, se desahucia a tantas familias, se expulsa a los campesinos, se hace la guerra y se abusa de la naturaleza? Porque en este sistema se ha sacado al hombre, a la persona humana, del centro y se lo ha reemplazado por otra cosa. Porque se rinde un culto idol&aacute;trico al dinero. Porque se ha globalizado la indiferencia!, se ha globalizado la indiferencia: a m&iacute; &iquest;qu&eacute; me importa lo que les pasa a otros mientras yo defienda lo m&iacute;o? Porque el mundo se ha olvidado de Dios, que es Padre; se ha vuelto hu&eacute;rfano porque dej&oacute; a Dios de lado.<\/p>\n<p>Algunos de ustedes expresaron: Este sistema ya no se aguanta. Tenemos que cambiarlo, tenemos que volver a llevar la dignidad humana al centro y que sobre ese pilar se construyan las estructuras sociales alternativas que necesitamos. Hay que hacerlo con coraje, pero tambi&eacute;n con inteligencia. Con tenacidad, pero sin fanatismo. Con pasi&oacute;n, pero sin violencia. Y entre todos, enfrentando los conflictos sin quedar atrapados en ellos, buscando siempre resolver las tensiones para alcanzar un plano superior de unidad, de paz y de justicia. Los cristianos tenemos algo muy lindo, una gu&iacute;a de acci&oacute;n, un programa, podr&iacute;amos decir, revolucionario. Les recomiendo vivamente que lo lean, que lean las bienaventuranzas que est&aacute;n en el cap&iacute;tulo 5 de San Mateo y 6 de San Lucas, (cfr. Mt 5, 3 y Lc 6, 20) y que lean el pasaje de Mateo 25. Se los dije a los j&oacute;venes en R&iacute;o de Janeiro, con esas dos cosas tiene el programa de acci&oacute;n.<\/p>\n<p>S&eacute; que entre ustedes hay personas de distintas religiones, oficios, ideas, culturas, pa&iacute;ses, continentes. Hoy est&aacute;n practicando aqu&iacute; la cultura del encuentro, tan distinta a la xenofobia, la discriminaci&oacute;n y la intolerancia que tantas veces vemos. Entre los excluidos se da ese encuentro de culturas donde el conjunto no anula la particularidad, el conjunto no anula la particularidad. Por eso a m&iacute; me gusta la imagen del poliedro, una figura geom&eacute;trica con muchas caras distintas. El poliedro refleja la confluencia de todas las parcialidades que en &eacute;l conservan la originalidad. Nada se disuelve, nada se destruye, nada se domina, todo se integra, todo se integra. Hoy tambi&eacute;n est&aacute;n buscando esa s&iacute;ntesis entre lo local y lo global. S&eacute; que trabajan d&iacute;a tras d&iacute;a en lo cercano, en lo concreto, en su territorio, su barrio, su lugar de trabajo: los invito tambi&eacute;n a continuar buscando esa perspectiva m&aacute;s amplia, que nuestros sue&ntilde;os vuelen alto y abarquen el todo.<\/p>\n<p>De ah&iacute; que me parece importante esa propuesta que algunos me han compartido de que estos movimientos, estas experiencias de solidaridad que crecen desde abajo, desde el subsuelo del planeta, confluyan, est&eacute;n m&aacute;s coordinadas, se vayan encontrando, como lo han hecho ustedes en estos d&iacute;as. Atenci&oacute;n, nunca es bueno encorsetar el movimiento en estructuras r&iacute;gidas, por eso dije encontrarse, mucho menos es bueno intentar absorberlo, dirigirlo o dominarlo; movimientos libres tiene su din&aacute;mica propia, pero s&iacute;, debemos intentar caminar juntos. Estamos en este sal&oacute;n, que es el sal&oacute;n del S&iacute;nodo viejo, ahora hay uno nuevo, y s&iacute;nodo quiere decir precisamente &ldquo;caminar juntos&rdquo;: que &eacute;ste sea un s&iacute;mbolo del proceso que ustedes han iniciado y que est&aacute;n llevando adelante.<\/p>\n<p>Los movimientos populares expresan la necesidad urgente de revitalizar nuestras democracias, tantas veces secuestradas por innumerables factores. Es imposible imaginar un futuro para la sociedad sin la participaci&oacute;n protag&oacute;nica de las grandes mayor&iacute;as y ese protagonismo excede los procedimientos l&oacute;gicos de la democracia formal. La perspectiva de un mundo de paz y justicia duraderas nos reclama superar el asistencialismo paternalista, nos exige crear nuevas formas de participaci&oacute;n que incluya a los movimientos populares y anime las estructuras de gobierno locales, nacionales e internacionales con ese torrente de energ&iacute;a moral que surge de la incorporaci&oacute;n de los excluidos en la construcci&oacute;n del destino com&uacute;n. Y esto con &aacute;nimo constructivo, sin resentimiento, con amor.<\/p>\n<p>Yo los acompa&ntilde;o de coraz&oacute;n en ese camino. Digamos juntos desde el coraz&oacute;n: Ninguna familia sin vivienda, ning&uacute;n campesino sin tierra, ning&uacute;n trabajador sin derechos, ninguna persona sin la dignidad que da el trabajo.<\/p>\n<p>Queridos hermanas y hermanos: sigan con su lucha, nos hacen bien a todos. Es como una bendici&oacute;n de humanidad. Les dejo de recuerdo, de regalo y con mi bendici&oacute;n, unos rosarios que fabricaron artesanos, cartoneros y trabajadores de la econom&iacute;a popular de Am&eacute;rica Latina.<\/p>\n<p>Y en este acompa&ntilde;amiento rezo por ustedes, rezo con ustedes y quiero pedirle a nuestro Padre Dios que los acompa&ntilde;e y los bendiga, que los colme de su amor y los acompa&ntilde;e en el camino d&aacute;ndoles abundantemente esa fuerza que nos mantiene en pie: esa fuerza es la esperanza, la esperanza que no defrauda, gracias.<\/p>\n<p>\nFUENTES: Servicio Informativo Vaticano, Signis, Minga informativa de los Movimientos Sociales, Portales y Diarios<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/web.hilo.org.pe\/wp-content\/uploads\/encuentro mundial.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Ver archivo adjunto<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Poniendo en los primeros planos ?una l?rica de la esperanza? basada en la Doctrina Social de la Iglesia (el Papa Francisco habl? de la ?poes?a? que se halla en la solidaridad), del 27 al 29 de octubre y organizado por el Pontificio Consejo Justicia y Paz, en colaboraci?n con la Academia Pontificia de las Ciencias Sociales y con los dirigentes de los diversos movimientos, se llev? a cabo en el Salesianum de Roma, Italia, el Encuentro Mundial de Movimientos Populares.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9],"tags":[],"class_list":["post-2042","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-noticias"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/web.hilo.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2042","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/web.hilo.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/web.hilo.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/web.hilo.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/web.hilo.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2042"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/web.hilo.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2042\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/web.hilo.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2042"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/web.hilo.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2042"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/web.hilo.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2042"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}