{"id":2291,"date":"2015-04-17T11:32:47","date_gmt":"2015-04-17T11:32:47","guid":{"rendered":""},"modified":"2015-04-17T11:32:47","modified_gmt":"2015-04-17T11:32:47","slug":"huaycos-y-la-responsabilidad-del-estado","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/web.hilo.org.pe\/index.php\/2015\/04\/17\/huaycos-y-la-responsabilidad-del-estado\/","title":{"rendered":"Huaycos y la responsabilidad del Estado"},"content":{"rendered":"<p>Por: Felipe Zegarra R. (*).- Hace ya varios meses que algunas voces anunciaron la posibilidad de un Fen&oacute;meno de El Ni&ntilde;o.&nbsp;El clima en la cercan&iacute;a oriental de Lima ya era extra&ntilde;o a principios de febrero. Poco despu&eacute;s, llegaron los primeros &lsquo;peque&ntilde;os huaycos&rsquo; en los alrededores de Chosica y, poco a poco, en diversas zonas del pa&iacute;s.<\/p>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div>Cuando el calor se acentu&oacute; anormalmente en la segunda decena de marzo, desde organismos del Estado se anunci&oacute; que habr&iacute;a un &lsquo;Ni&ntilde;o&rsquo; suave.<\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div>Pero, pese a la realizaci&oacute;n reciente de la COP 20 y al evidente cambio clim&aacute;tico, nada se previ&oacute;, al menos en la provincia de Lima; un claro ejemplo es el de las v&iacute;as de comunicaci&oacute;n entre la capital y los centros productores de alimentos.<\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div>No s&oacute;lo falto previsi&oacute;n, sino que muchas familias ocuparon los cauces secos por donde, en a&ntilde;os anteriores, hab&iacute;an pasado los huaycos. Esto es algo que se puede criticar, pero ciertamente est&aacute; ligado a la combinaci&oacute;n de tres factores: (1) muchos han conservado o reconstruido sus casas o parte de ellas en esos cauces; (2) se trata, por lo general, de familias pobres o muy pobres; y (3) ninguna autoridad estatal se preocup&oacute; de poner l&iacute;mites a esas ocupaciones.<\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div>El punto capital es el de la pobreza. Y desde el punto de vista del cristianismo que, a pesar de los cambios producidos en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, profesa p&uacute;blicamente alrededor del 90% de la poblaci&oacute;n, la opci&oacute;n preferencial por los pobres es algo medular. No hay modo de callar la proclama de Jes&uacute;s: &ldquo;El Esp&iacute;ritu Santo est&aacute; sobre m&iacute;&hellip; &eacute;l me ha enviado a anunciar la Buena Nueva a los pobres&rdquo; (Lucas 4,16-21). Y no se trata de gestos aislados que favorecen a individuos, sino tambi&eacute;n de algo que deber&iacute;a comprometer &ndash;por lo menos- a ese gran sector que en los censos manifiesta su adhesi&oacute;n a las iglesias.<\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div>Frente a problemas como el antes se&ntilde;alado (&lsquo;El Ni&ntilde;o&rsquo;, huaycos, destrucci&oacute;n), la sociedad organizada hab&iacute;a ido tomando medidas lamentablemente aisladas, lo que muestra su debilidad.<\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div>Pero la responsabilidad de la previsi&oacute;n ante desastres &ndash;y se anticipa la posibilidad de terremotos y tsunamis, con efectos devastadores- corresponde sobre todo al Estado. Gobernar debe ser ponerse al servicio de las personas. Y a los organismos estatales les toca priorizar racional y humanamente.&nbsp;<\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div>En la d&eacute;cada anterior la econom&iacute;a del pa&iacute;s ha crecido mucho, y ese crecimiento y los programas sociales han disminuido en algo la pobreza y la extrema pobreza, al menos transitoriamente (pues si las medidas no son las precisas, la posibilidad de retorno a la pobreza es grande).<\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div>Pero tambi&eacute;n ha crecido &ndash;y mucho- la distancia entre los sectores de altos ingresos y los salarios, formales e informales. Se habla mucho de la inversi&oacute;n, y se vocea que estamos listos para pasar al grupo de los pa&iacute;ses m&aacute;s altamente desarrollados. Desde la situaci&oacute;n de las mayor&iacute;as, se trata de anuncios y promesas carentes de realismo. Por el contrario, vivimos en plena &ldquo;cultura del descarte&rdquo;, como dice el Papa Francisco.<\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div>En la historia de la Rep&uacute;blica, los hechos de corrupci&oacute;n son reiterativos, como lo mostr&oacute; Alfonso Quiroz, historiador tempranamente fallecido. Pero se torna cada vez m&aacute;s frecuente y extrema. Y ella se expresa tambi&eacute;n en la improvisaci&oacute;n y la negligencia para enfrentar los problemas de las mayor&iacute;as pobres de la poblaci&oacute;n.<\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div>Poco hace que se empez&oacute; a hablar de &ldquo;discriminaci&oacute;n positiva&rdquo;, para equilibrar desigualdades (&ldquo;con tal de que no toquen mis ingresos&rdquo;, gritan algunos, ellos s&iacute; muy organizados) y algunas t&iacute;midas &ldquo;acciones afirmativas&rdquo;. No existe, pese a algunas propuestas aisladas, una afectiva redistribuci&oacute;n. Y las priorizaciones no toman en cuenta a los sectores m&aacute;s vulnerables. Sus derechos son desconocidos: no interesan.<\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div>Desear&iacute;a &ndash;quiz&aacute; ilusamente- que los desastres en curso modifiquen las actitudes y medidas de los altos responsables, en los niveles locales, regionales y nacionales. Hechos como los que evitaron desgracias a los pobladores de Trujillo entre febrero y marzo del 1925 (Los aguaceros de Trujillo, Samuel Hooker N., 1995), podr&iacute;an ser un est&iacute;mulo para los mayores responsables.<\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div>* Sacerdote y te&oacute;logo<\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div>Fuente:&nbsp;larepublica.pe<\/div>\n<p><a href=\"http:\/\/web.hilo.org.pe\/wp-content\/uploads\/huaycos.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Ver archivo adjunto<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Felipe Zegarra R. (&#42;).- Hace ya varios meses que algunas voces anunciaron la posibilidad de un Fen?meno de El Ni?o. 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