{"id":2619,"date":"2015-12-14T16:38:31","date_gmt":"2015-12-14T16:38:31","guid":{"rendered":""},"modified":"2015-12-14T16:38:31","modified_gmt":"2015-12-14T16:38:31","slug":"es-hermoso-esperar-en-la-misericordia-de-dios-afirma-el-papa","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/web.hilo.org.pe\/index.php\/2015\/12\/14\/es-hermoso-esperar-en-la-misericordia-de-dios-afirma-el-papa\/","title":{"rendered":"\u00abEs hermoso esperar en la misericordia de Dios\u00bb, afirma el Papa"},"content":{"rendered":"<p>(RV).- La esperanza en la misericordia de Dios abre los horizontes y nos hace libres, mientras la rigidez clerical cierra los corazones y hace mucho mal. Son los conceptos que expres&oacute; el Papa Francisco en su homil&iacute;a de la Misa de la ma&ntilde;ana celebrada en la Capilla de la Casa de Santa Marta.<\/p>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div>La primera Lectura del d&iacute;a, tomada del Libro de los N&uacute;meros, se refiere a Balaam, un profeta contratado por un rey para maldecir a Israel. Balaam &ndash; observ&oacute; el Papa &ndash; &ldquo;ten&iacute;a sus defectos, e incluso sus pecados, porque todos tenemos pecados, todos. Todos somos pecadores. Pero no se asusten &ndash; exhort&oacute; el Pont&iacute;fice &ndash; Dios es m&aacute;s grande que todos nuestros pecados&rdquo;. &ldquo;En su camino, Balaam encuentra al &aacute;ngel del Se&ntilde;or y cambia su coraz&oacute;n&rdquo;. &ldquo;No cambia de partito&rdquo;, sino que &ldquo;cambia del error a la verdad, y cuenta lo que ve&rdquo;: el Pueblo de Dios vive en las tiendas, en medio del desierto, y &eacute;l, &ldquo;adem&aacute;s del desierto ve la fecundidad, la belleza, la victoria&rdquo;. Abri&oacute; su coraz&oacute;n, &ldquo;se convirti&oacute;&rdquo; y &ldquo;vio lejos, vio la verdad&rdquo;, porque &ldquo;con buena voluntad siempre se ve la verdad&rdquo;. &ldquo;Es una verdad que da esperanza&rdquo;.<\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div>&ldquo;La esperanza &ndash; afirm&oacute; el Papa &ndash; es esta virtud cristiana que nosotros tenemos como un gran don del Se&ntilde;or y que nos hace ver lejos, m&aacute;s all&aacute; de los problemas, los dolores, las dificultades, m&aacute;s all&aacute; de nuestros pecados&rdquo;. Nos hace &ldquo;ver la belleza de Dios&rdquo;:<\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div>&ldquo;Cuando yo me encuentro con una persona que tiene esta virtud de la esperanza y se encuentra en un momento feo de su vida &ndash; ya sea una enfermedad, una preocupaci&oacute;n por un hijo o una hija, o por alguien de la familia, que padece algo &ndash; pero que tiene esta virtud, en medio del dolor, tiene el ojo penetrante, tiene la libertad de ver m&aacute;s all&aacute;, siempre m&aacute;s all&aacute;. Y &eacute;sta es la esperanza. Y &eacute;sta es la profec&iacute;a que hoy nos ofrece la Iglesia: nos quiere mujeres y hombres de esperanza, incluso en medio de los problemas. La esperanza abre horizontes, la esperanza es libre, no es esclava, siempre encuentra un lugar para resolver una situaci&oacute;n&rdquo;.<\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div>En el Evangelio se habla de los jefes de los sacerdotes que preguntan a Jes&uacute;s con qu&eacute; autoridad act&uacute;a: &ldquo;No tienen horizontes&rdquo; &ndash; dijo el Papa &ndash; son &ldquo;hombres cerrados en sus c&aacute;lculos&rdquo;, &ldquo;esclavos de las propias rigideces. Y los c&aacute;lculos humanos &ldquo;cierran el coraz&oacute;n, cierran la libertad&rdquo;, mientras &ldquo;la esperanza nos vuelve ligeros&rdquo;:<\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div>&ldquo;Qu&eacute; hermosa es la libertad, la magnanimidad, la esperanza de un hombre y una mujer de Iglesia. En cambio, qu&eacute; fea y cu&aacute;nto mal hace la rigidez de una mujer y de un hombre de Iglesia, la rigidez clerical, que no tiene esperanza. En este A&ntilde;o de la Misericordia, est&aacute;n estos dos caminos: quien tiene esperanza en la misericordia de Dios y sabe que Dios es Padre; Dios perdona siempre, pero todo; m&aacute;s all&aacute; del desierto est&aacute; el abrazo del Padre, el perd&oacute;n. Y tambi&eacute;n est&aacute;n aquellos que se refugian en su propia esclavitud, en su propia rigidez, y no saben nada de la misericordia de Dios. Estos eran doctores, hab&iacute;an estudiado, pero su ciencia no los ha salvado&rdquo;.<\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div>El Papa concluy&oacute; su homil&iacute;a relatando un hecho que sucedi&oacute; en 1992 en Buenos Aires, durante una Misa para los enfermos. Estaba confesando ya desde hac&iacute;a muchas horas, cuando lleg&oacute; una mujer muy anciana, de 80 a&ntilde;os de edad, &ldquo;con los ojos que ven m&aacute;s all&aacute;, esos ojos llenos de esperanza&rdquo;:<\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div>&ldquo;Y yo le dije: &lsquo;Abuela, &iquest;usted viene para confesarse?&rsquo;. Porque yo me estaba levantando. &lsquo;S&iacute;&rsquo;. &lsquo;Pero, usted no tiene pecados&rsquo;. Y ella me dijo: &lsquo;Padre, todos los tenemos&rsquo;. &lsquo;Pero, &iquest;acaso el Se&ntilde;or no los perdona?&rsquo;. &lsquo;&iexcl;Dios perdona todo!&rsquo;, me dijo. Dios perdona todo. &lsquo;&iquest;Y c&oacute;mo lo sabe?&rsquo;, le pregunt&eacute;. &lsquo;Porque si Dios no perdonara todo, el mundo no existir&iacute;a&rsquo;. Ante estas dos personas &ndash; el libre, la esperanza, el que te trae la misericordia de Dios, y el cerrado, el legalista, precisamente el ego&iacute;sta, el esclavo de las propias rigideces &ndash; recordemos esta lecci&oacute;n que esta anciana de 80 a&ntilde;os de edad &ndash; era portuguesa &ndash; me dijo: Dios perdona todo, s&oacute;lo espera que t&uacute; te acerques&rdquo;.&nbsp;<\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div>Fuente: radiovaticano<\/div>\n<p><a href=\"http:\/\/web.hilo.org.pe\/wp-content\/uploads\/Misericordia.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Ver archivo adjunto<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(RV).- La esperanza en la misericordia de Dios abre los horizontes y nos hace libres, mientras la rigidez clerical cierra los corazones y hace mucho mal. 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