{"id":2645,"date":"2016-01-18T10:54:48","date_gmt":"2016-01-18T10:54:48","guid":{"rendered":""},"modified":"2016-01-18T10:54:48","modified_gmt":"2016-01-18T10:54:48","slug":"mensaje-del-santo-padre-por-la-jornada-mundial-del-emigrante-y-del-refugiado","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/web.hilo.org.pe\/index.php\/2016\/01\/18\/mensaje-del-santo-padre-por-la-jornada-mundial-del-emigrante-y-del-refugiado\/","title":{"rendered":"Mensaje del Santo Padre por la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado"},"content":{"rendered":"<p>El 17 de enero se celebr&oacute; la Jornada Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado, y el Papa Francisco difundi&oacute; un mensaje con el t&iacute;tulo &laquo;Emigrantes y refugiados nos interpelan. La respuesta del Evangelio de la misericordia&raquo;; texto que compartimos a continuaci&oacute;n:&nbsp;<\/p>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div>Queridos hermanos y hermanas<\/div>\n<div>En la bula de convocaci&oacute;n al Jubileo Extraordinario de la Misericordia record&eacute; que &laquo;hay momentos en los que de un modo mucho m&aacute;s intenso estamos llamados a la mirada fija en la misericordia para poder ser tambi&eacute;n nosotros mismos signo eficaz del obrar del Padre&raquo; (Misericordiae vultus, 3). En efecto, el amor de Dios tiende alcanzar a todos y a cada uno, transformando a aquellos que acojan el abrazo del Padre entre otros brazos que se abren y se estrechan para que quien sea sepa que es amado como hijo y se sienta &laquo;en casa&raquo; en la &uacute;nica familia humana. De este modo, la premura paterna de Dios es sol&iacute;cita para con todos, como lo hace el pastor con su reba&ntilde;o, y es particularmente sensible a las necesidades de la oveja herida, cansada o enferma. Jesucristo nos habl&oacute; as&iacute; del Padre, para decirnos que &eacute;l se inclina sobre el hombre llagado por la miseria f&iacute;sica o moral y, cuanto m&aacute;s se agravan sus condiciones, tanto m&aacute;s se manifiesta la eficacia de la misericordia divina.<\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div>En nuestra &eacute;poca, los flujos migratorios est&aacute;n en continuo aumento en todas las &aacute;reas del planeta: refugiados y personas que escapan de su propia patria interpelan a cada uno y a las colectividades, desafiando el modo tradicional de vivir y, a veces, trastornando el horizonte cultural y social con el cual se confrontan. Cada vez con mayor frecuencia, las v&iacute;ctimas de la violencia y de la pobreza, abandonando sus tierras de origen, sufren el ultraje de los traficantes de personas humanas en el viaje hacia el sue&ntilde;o de un futuro mejor. Si despu&eacute;s sobreviven a los abusos y a las adversidades, deben hacer cuentas con realidades donde se anidan sospechas y temores. Adem&aacute;s, no es raro que se encuentren con falta de normas claras y que se puedan poner en pr&aacute;ctica, que regulen la acogida y prevean v&iacute;as de integraci&oacute;n a corto y largo plazo, con atenci&oacute;n a los derechos y a los deberes de todos. M&aacute;s que en tiempos pasados, hoy el Evangelio de la misericordia interpela las conciencias, impide que se habit&uacute;en al sufrimiento del otro e indica caminos de respuesta que se fundan en las virtudes teologales de la fe, de la esperanza y de la caridad, despleg&aacute;ndose en las obras de misericordia espirituales y corporales.<\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div>Sobre la base de esta constataci&oacute;n, he querido que la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado de 2016 sea dedicada al tema: &laquo;Emigrantes y refugiados nos interpelan. La respuesta del Evangelio de la misericordia&raquo;. Los flujos migratorios son una realidad estructural y la primera cuesti&oacute;n que se impone es la superaci&oacute;n de la fase de emergencia para dar espacio a programas que consideren las causas de las migraciones, de los cambios que se producen y de las consecuencias que imprimen rostros nuevos a las sociedades y a los pueblos. Todos los d&iacute;as, sin embargo, las historias dram&aacute;ticas de millones de hombres y mujeres interpelan a la Comunidad internacional, ante la aparici&oacute;n de inaceptables crisis humanitarias en muchas zonas del mundo. La indiferencia y el silencio abren el camino a la complicidad cuanto vemos como espectadores a los muertos por sofocamiento, penurias, violencias y naufragios. Sea de grandes o peque&ntilde;as dimensiones, siempre son tragedias cuando se pierde aunque sea s&oacute;lo una vida.<\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div>Los emigrantes son nuestros hermanos y hermanas que buscan una vida mejor lejos de la pobreza, del hambre, de la explotaci&oacute;n y de la injusta distribuci&oacute;n de los recursos del planeta, que deber&iacute;an ser divididos ecuamente entre todos. &iquest;No es tal vez el deseo de cada uno de ellos el de mejorar las propias condiciones de vida y el de obtener un honesto y leg&iacute;timo bienestar para compartir con las personas que aman?<\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div>En este momento de la historia de la humanidad, fuertemente marcado por las migraciones, la identidad no es una cuesti&oacute;n de importancia secundaria. Quien emigra, de hecho, es obligado a modificar algunos aspectos que definen a la propia persona e, incluso en contra de su voluntad, obliga al cambio tambi&eacute;n a quien lo acoge. &iquest;C&oacute;mo vivir estos cambios de manera que no se conviertan en obst&aacute;culos para el aut&eacute;ntico desarrollo, sino que sean oportunidades para un aut&eacute;ntico crecimiento humano, social y espiritual, respetando y promoviendo los valores que hacen al hombre cada vez m&aacute;s hombre en la justa relaci&oacute;n con Dios, con los otros y con la creaci&oacute;n?<\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div>En efecto, la presencia de los emigrantes y de los refugiados interpela seriamente a las diversas sociedades que los acogen. Estas deben afrontar los nuevos hechos, que pueden verse como imprevistos si no son adecuadamente motivados, administrados y regulados. &iquest;C&oacute;mo hacer de modo que la integraci&oacute;n sea una experiencia enriquecedora para ambos, que abra caminos positivos a las comunidades y prevenga el riesgo de la discriminaci&oacute;n, del racismo, del nacionalismo extremo o de la xenofobia?<\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div>La revelaci&oacute;n b&iacute;blica anima a la acogida del extranjero, motiv&aacute;ndola con la certeza de que haciendo eso se abren las puertas a Dios, y en el rostro del otro se manifiestan los rasgos de Jesucristo. Muchas instituciones, asociaciones, movimientos, grupos comprometidos, organismos diocesanos, nacionales e internacionales viven el asombro y la alegr&iacute;a de la fiesta del encuentro, del intercambio y de la solidaridad. Ellos han reconocido la voz de Jesucristo: &laquo;Mira, que estoy a la puerta y llamo&raquo; (Ap 3,20). Y, sin embargo, no cesan de multiplicarse los debates sobre las condiciones y los l&iacute;mites que se han de poner a la acogida, no s&oacute;lo en las pol&iacute;ticas de los Estados, sino tambi&eacute;n en algunas comunidades parroquiales que ven amenazada la tranquilidad tradicional.<\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div>Ante estas cuestiones, &iquest;c&oacute;mo puede actuar la Iglesia si no inspir&aacute;ndose en el ejemplo y en las palabras de Jesucristo? La respuesta del Evangelio es la misericordia.<\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div>En primer lugar, &eacute;sta es don de Dios Padre revelado en el Hijo: la misericordia recibida de Dios, en efecto, suscita sentimientos de alegre gratitud por la esperanza que nos ha abierto al misterio de la redenci&oacute;n en la sangre de Cristo. Alimenta y robustece, adem&aacute;s, la solidaridad hacia el pr&oacute;jimo como exigencia de respuesta al amor gratuito de Dios, &laquo;que fue derramado en nuestros corazones por medio del Esp&iacute;ritu Santo&raquo; (Rm 5,5). As&iacute; mismo, cada uno de nosotros es responsable de su pr&oacute;jimo: somos custodios de nuestros hermanos y hermanas, donde quiera que vivan. El cuidar las buenas relaciones personales y la capacidad de superar prejuicios y miedos son ingredientes esenciales para cultivar la cultura del encuentro, donde se est&aacute; dispuesto no s&oacute;lo a dar, sino tambi&eacute;n a recibir de los otros. La hospitalidad, de hecho, vive del dar y del recibir.<\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div>En esta perspectiva, es importante mirar a los emigrantes no solamente en funci&oacute;n de su condici&oacute;n de regularidad o de irregularidad, sino sobre todo como personas que, tuteladas en su dignidad, pueden contribuir al bienestar y al progreso de todos, de modo particular cuando asumen responsablemente los deberes en relaci&oacute;n con quien los acoge, respetando con reconocimiento el patrimonio material y espiritual del pa&iacute;s que los hospeda, obedeciendo sus leyes y contribuyendo a sus costes. A pesar de todo, no se pueden reducir las migraciones a su dimensi&oacute;n pol&iacute;tica y normativa, a las implicaciones econ&oacute;micas y a la mera presencia de culturas diferentes en el mismo territorio. Estos aspectos son complementarios a la defensa y a la promoci&oacute;n de la persona humana, a la cultura del encuentro entre pueblos y de la unidad, donde el Evangelio de la misericordia inspira y anima itinerarios que renuevan y transforman a toda la humanidad.<\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div>La Iglesia apoya a todos los que se esfuerzan por defender los derechos de todos a vivir con dignidad, sobre todo ejerciendo el derecho a no tener que emigrar para contribuir al desarrollo del pa&iacute;s de origen. Este proceso deber&iacute;a incluir, en su primer nivel, la necesidad de ayudar a los pa&iacute;ses del cual salen los emigrantes y los pr&oacute;fugos. As&iacute; se confirma que la solidaridad, la cooperaci&oacute;n, la interdependencia internacional y la ecua distribuci&oacute;n de los bienes de la tierra son elementos fundamentales para actuar en profundidad y de manera incisiva sobre todo en las &aacute;reas de donde parten los flujos migratorios, de tal manera que cesen las necesidades que inducen a las personas, de forma individual o colectiva, a abandonar el propio ambiente natural y cultural. En todo caso, es necesario evitar, posiblemente ya en su origen, la huida de los pr&oacute;fugos y los &eacute;xodos provocados por la pobreza, por la violencia y por la persecuci&oacute;n.<\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div>Sobre esto es indispensable que la opini&oacute;n p&uacute;blica sea informada de forma correcta, incluso para prevenir miedos injustificados y especulaciones a costa de los migrantes.<\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div>Nadie puede fingir de no sentirse interpelado por las nuevas formas de esclavitud gestionada por organizaciones criminales que venden y compran a hombres, mujeres y ni&ntilde;os como trabajadores en la construcci&oacute;n, en la agricultura, en la pesca y en otros &aacute;mbitos del mercado. Cu&aacute;ntos menores son a&uacute;n hoy obligados a alistarse en las milicias que los transforman en ni&ntilde;os soldados. Cu&aacute;ntas personas son v&iacute;ctimas del tr&aacute;fico de &oacute;rganos, de la mendicidad forzada y de la explotaci&oacute;n sexual. Los pr&oacute;fugos de nuestro tiempo escapan de estos cr&iacute;menes aberrantes, que interpelan a la Iglesia y a la comunidad humana, de manera que ellos puedan ver en las manos abiertas de quien los acoge el rostro del Se&ntilde;or &laquo;Padre misericordioso y Dios te toda consolaci&oacute;n&raquo; (2 Co 1,3).<\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div>Queridos hermanos y hermanas emigrantes y refugiados. En la ra&iacute;z del Evangelio de la misericordia el encuentro y la acogida del otro se entrecruzan con el encuentro y la acogida de Dios: Acoger al otro es acoger a Dios en persona. No se dejen robar la esperanza y la alegr&iacute;a de vivir que brotan de la experiencia de la misericordia de Dios, que se manifiesta en las personas que encuentran a lo largo de su camino. Los encomiendo a la Virgen Mar&iacute;a, Madre de los emigrantes y de los refugiados, y a san Jos&eacute;, que vivieron la amargura de la emigraci&oacute;n a Egipto. Encomiendo tambi&eacute;n a su intercesi&oacute;n a quienes dedican energ&iacute;a, tiempo y recursos al cuidado, tanto pastoral como social, de las migraciones. Sobre todo, les imparto de coraz&oacute;n la Bendici&oacute;n Apost&oacute;lica.<\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div>Vaticano, 12 de septiembre de 2015, memoria del Santo Nombre de Mar&iacute;a<\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div>Papa Francisco<\/div>\n<p><a href=\"http:\/\/web.hilo.org.pe\/wp-content\/uploads\/Emigrantes2.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Ver archivo adjunto<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 17 de enero se celebr? la Jornada Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado, y el Papa Francisco difundi? un mensaje con el t?tulo ?Emigrantes y refugiados nos interpelan. La respuesta del Evangelio de la misericordia?; texto que compartimos a continuaci?n:<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9],"tags":[],"class_list":["post-2645","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-noticias"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/web.hilo.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2645","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/web.hilo.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/web.hilo.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/web.hilo.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/web.hilo.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2645"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/web.hilo.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2645\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/web.hilo.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2645"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/web.hilo.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2645"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/web.hilo.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2645"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}