{"id":2917,"date":"2016-08-31T19:19:38","date_gmt":"2016-08-31T19:19:38","guid":{"rendered":""},"modified":"2016-08-31T19:19:38","modified_gmt":"2016-08-31T19:19:38","slug":"catequesis-del-papa-francisco-sobre-la-dignidad-de-las-personas","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/web.hilo.org.pe\/index.php\/2016\/08\/31\/catequesis-del-papa-francisco-sobre-la-dignidad-de-las-personas\/","title":{"rendered":"Catequesis del Papa Francisco sobre la dignidad de las personas"},"content":{"rendered":"<div>En la Plaza de San Pedro, el Papa Francisco dirigi&oacute; hoy la Audiencia General, la cual dedic&oacute; al pasaje del Evangelio donde la mujer consigue tocar el manto de Jes&uacute;s mientras este pasa en medio de la multitud.<\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div>A continuaci&oacute;n el texto completo, gracias a Radio Vaticano:<\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div>Queridos hermanos y hermanas, &iexcl;buenos d&iacute;as!<\/div>\n<div>El Evangelio que hemos escuchado nos presenta una figura que sobresale por su fe y su coraje. Se trata de la mujer a la que Jes&uacute;s cur&oacute; de sus p&eacute;rdidas de sangre (Cfr. Mt 9,20-22). Pasando en medio de la muchedumbre, se acerca por detr&aacute;s de Jes&uacute;s para tocar el borde de su manto. Pensaba: &ldquo;Con s&oacute;lo tocar su manto, quedar&eacute; curada&rdquo; &nbsp;(v. 21). &iexcl;Cu&aacute;nta fe, eh! &iexcl;Cu&aacute;nta fe ten&iacute;a esta mujer! Razonaba as&iacute; porque estaba animada por tanta fe, tanta esperanza y, con un toque de astucia, realiza cuanto lleva en su coraz&oacute;n. El deseo de ser salvada por Jes&uacute;s es tan grande que la hace ir m&aacute;s all&aacute; de las prescripciones establecidas por la ley de Mois&eacute;s.<\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div>En efecto, esta pobre mujer desde hac&iacute;a tantos a&ntilde;os no s&oacute;lo estaba sencillamente enferma, sino que era considerada impura porque padec&iacute;a de hemorragias (Cfr. Lv 15, 19-30). Por esta raz&oacute;n estaba excluida de las liturgias, de la vida conyugal, de las relaciones normales con el pr&oacute;jimo. El evangelista Marcos a&ntilde;ade que hab&iacute;a consultado a muchos m&eacute;dicos, agotando sus medios para pagarlos y soportando tratamientos dolorosos, pero s&oacute;lo hab&iacute;a empeorado. Era una mujer descartada por la sociedad. Es importante considerar esta condici&oacute;n &ndash; de descartada &ndash; para entender su estado de &aacute;nimo: ella siente que Jes&uacute;s puede liberarla de la enfermedad y del estado de marginaci&oacute;n y de indignidad en el que se encuentra desde hace a&ntilde;os. En una palabra: sabe, siente que Jes&uacute;s puede salvarla.<\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div>Este caso nos hace reflexionar acerca de c&oacute;mo la mujer muchas veces es percibida y representada. A todos se nos pone en guardia, tambi&eacute;n a las comunidades cristianas, contra consideraciones de la feminidad aminoradas por prejuicios y recelos ultrajantes de su intangible dignidad. En este sentido son precisamente los Evangelios los que &nbsp;restablecen la verdad y reconducen a un punto de vista liberatorio.<\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div>Jes&uacute;s ha admirado la fe de esta mujer a la que todos evitaban y ha transformado su esperanza en salvaci&oacute;n. No conocemos su nombre, pero las pocas l&iacute;neas con las que los Evangelios describen su encuentro con Jes&uacute;s trazan un itinerario de fe capaz de restablecer la verdad y la grandeza de la dignidad de toda persona. En el encuentro con Cristo se abre para todos, hombres y mujeres de todo lugar y de todo tiempo, el camino de la liberaci&oacute;n y de la salvaci&oacute;n.<\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div>El Evangelio de Mateo dice que cuando la mujer toc&oacute; el manto de Jes&uacute;s, &Eacute;l &ldquo;se dio vuelta&rdquo;, la vio (v. 22), y le dirigi&oacute; la palabra. Como dec&iacute;amos, a causa de su estado de exclusi&oacute;n, la mujer ha actuado a escondidas, detr&aacute;s de Jes&uacute;s &ndash; ten&iacute;a un poco de temor &ndash; para no ser vista, porque era una descartada. En cambio, Jes&uacute;s la ve y su mirada no es de reproche, no dice: &ldquo;&iexcl;Vete de aqu&iacute;, t&uacute; eres una descartada!&rdquo;, como si dijera: &ldquo;&iexcl;T&uacute; eres una leprosa, vete!&rdquo;, &iquest;no? No reprocha. Sino que la mirada de Jes&uacute;s es de misericordia y ternura. &Eacute;l sabe lo que ha sucedido y busca el encuentro personal con ella, lo que, en el fondo, ella misma anhelaba. Esto significa que Jes&uacute;s no s&oacute;lo la acoge, sino que la considera digna de ese encuentro hasta el punto que le dona su palabra y su atenci&oacute;n.<\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div>En la parte central del relato el t&eacute;rmino salvaci&oacute;n se repite tres veces. &ldquo;Con s&oacute;lo tocar su manto, quedar&eacute; curada. Jes&uacute;s se dio vuelta, y al verla, le dijo: &lsquo;Ten confianza, hija, tu fe te ha salvado&rsquo;&rdquo; (vv. 21-22). Este &ldquo;ten confianza, hija&rdquo; &ndash; &ldquo;confianza hija&rdquo;, dice Jes&uacute;s &ndash; expresa toda la misericordia de Dios por aquella persona, y por toda persona descartada. Pero cu&aacute;ntas veces nos sentimos interiormente descartados por nuestros pecados, hemos hecho tantas, hemos hecho tantas&hellip; Y el Se&ntilde;or nos dice: &ldquo;&iexcl;Confianza! &iexcl;Ven! Para m&iacute; t&uacute; no eres un descartado, una descartada. Confianza, hija. T&uacute; eres un hijo, una hija&rdquo;. Y &eacute;ste es el momento de la gracia, es el momento del perd&oacute;n, es el momento de la inclusi&oacute;n en la vida de Jes&uacute;s, en la vida de la Iglesia. Es el momento de la misericordia. Hoy, a todos nosotros, pecadores, que somos grandes pecadores o pocos [peque&ntilde;os] pecadores, pero todos lo somos, &iexcl;eh!, &nbsp;a todos [nosotros] el Se&ntilde;or nos dice: &ldquo;&iexcl;Confianza, ven! Ya no eres descartado, no eres descartada: yo te perdono, yo de abrazo&rdquo;.<\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div>As&iacute; es la misericordia de Dios. Debemos tener coraje e ir hacia &Eacute;l; pedir perd&oacute;n por nuestros pecados e ir adelante. Con coraje, como hizo esta mujer. &nbsp;Despu&eacute;s, la &ldquo;salvaci&oacute;n&rdquo; adquiere m&uacute;ltiples rasgos: ante todo devuelve la salud a la mujer; despu&eacute;s la libera de las discriminaciones sociales y religiosas; adem&aacute;s, realiza la esperanza que ella llevaba en su coraz&oacute;n anulando sus temores y su desaliento; y, en fin, la devuelve a la comunidad liber&aacute;ndola de la necesidad de actuar a escondidas. Y esto &uacute;ltimo es importante: un descartado siempre hace algo a escondidas [alguna vez] o toda la vida: pensemos en los leprosos de aquellos tiempos, en los sin techo de hoy&hellip; pensemos en los pecadores, &iexcl;eh!, en nosotros pecadores: siempre hacemos algo a escondidas, como &hellip; tenemos necesidad de hacer algo a escondidas y nos avergonzamos por lo que somos. Y &Eacute;l nos libera de esto, Jes&uacute;s nos libera y hace que nos pongamos de pie: &ldquo;Lev&aacute;ntate, ven. De pie&rdquo;. Como Dios nos ha creado: Dios nos ha creado de pie, no humillados. De pie. La salvaci&oacute;n que Jes&uacute;s da es total, reintegra a la vida de la mujer en la esfera del amor de Dios y, al mismo tiempo, la restablece en su plena dignidad.<\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div>En suma, no es el manto que la mujer ha tocado el que le da la salvaci&oacute;n, sino la palabra de Jes&uacute;s, acogida en la fe, capaz de consolarla, curarla y restablecerla en la relaci&oacute;n con Dios y con su pueblo. Jes&uacute;s es la &uacute;nica fuente de bendici&oacute;n de la que brota la salvaci&oacute;n para todos los hombres, y la fe es la disposici&oacute;n fundamental para acogerla.<\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div>Jes&uacute;s, una vez m&aacute;s, con su comportamiento lleno de misericordia, indica a la Iglesia el itinerario que debe realizar para salir al encuentro de cada persona, para que cada uno pueda ser curado en el cuerpo y en el esp&iacute;ritu, y recuperar la dignidad de hijos de Dios.<\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div>Gracias.<\/div>\n<div>&nbsp;<\/div>\n<div>Fuente: ACI Prensa<\/div>\n<p><a href=\"http:\/\/web.hilo.org.pe\/wp-content\/uploads\/Catequesis.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Ver archivo adjunto<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la Plaza de San Pedro, el Papa Francisco dirigi? hoy la Audiencia General, la cual dedic? al pasaje del Evangelio donde la mujer consigue tocar el manto de Jes?s mientras este pasa en medio de la multitud.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9],"tags":[],"class_list":["post-2917","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-noticias"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/web.hilo.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2917","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/web.hilo.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/web.hilo.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/web.hilo.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/web.hilo.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2917"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/web.hilo.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2917\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/web.hilo.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2917"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/web.hilo.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2917"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/web.hilo.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2917"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}