{"id":3129,"date":"2018-08-20T18:10:24","date_gmt":"2018-08-20T18:10:24","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-08-20T18:10:24","modified_gmt":"2018-08-20T18:10:24","slug":"carta-del-santo-padre-francisco-al-pueblo-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/web.hilo.org.pe\/index.php\/2018\/08\/20\/carta-del-santo-padre-francisco-al-pueblo-de-dios\/","title":{"rendered":"CARTA DEL SANTO PADRE FRANCISCO AL PUEBLO DE DIOS"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal; background-image: initial; background-position: initial; background-size: initial; background-repeat: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial;\">&laquo;Si un miembro sufre, todos sufren con &eacute;l&raquo; (<i>1 Co<\/i>&nbsp;12,26). Estas palabras de san Pablo resuenan con fuerza en mi coraz&oacute;n al constatar una vez m&aacute;s el sufrimiento vivido por muchos menores a causa de abusos sexuales, de poder y de conciencia cometidos por un notable n&uacute;mero de cl&eacute;rigos y personas consagradas. Un crimen que genera hondas heridas de dolor e impotencia; en primer lugar, en las v&iacute;ctimas, pero tambi&eacute;n en sus familiares y en toda la comunidad, sean creyentes o no creyentes. Mirando hacia el pasado nunca ser&aacute; suficiente lo que se haga para pedir perd&oacute;n y buscar reparar el da&ntilde;o causado. Mirando hacia el futuro nunca ser&aacute; poco todo lo que se haga para generar una cultura capaz de evitar que estas situaciones no solo no se repitan, sino que no encuentren espacios para ser encubiertas y perpetuarse. El dolor de las v&iacute;ctimas y sus familias es tambi&eacute;n nuestro dolor, por eso urge reafirmar una vez m&aacute;s nuestro compromiso para garantizar la protecci&oacute;n de los menores y de los adultos en situaci&oacute;n de vulnerabilidad.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal; background-image: initial; background-position: initial; background-size: initial; background-repeat: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial;\"><o:p>&nbsp;<\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal; background-image: initial; background-position: initial; background-size: initial; background-repeat: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial;\"><b>1.&nbsp;<i>Si un miembro sufre<\/i><o:p><\/o:p><\/b><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal; background-image: initial; background-position: initial; background-size: initial; background-repeat: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial;\">En los &uacute;ltimos d&iacute;as se dio a conocer un informe donde se detalla lo vivido por al menos mil sobrevivientes, v&iacute;ctimas del abuso sexual, de poder y de conciencia en manos de sacerdotes durante aproximadamente setenta a&ntilde;os. Si bien se pueda decir que la mayor&iacute;a de los casos corresponden al pasado, sin embargo, con el correr del tiempo hemos conocido el dolor de muchas de las v&iacute;ctimas y constatamos que las heridas nunca desaparecen y nos obligan a condenar con fuerza estas atrocidades, as&iacute; como a unir esfuerzos para erradicar esta cultura de muerte; las heridas &ldquo;nunca prescriben&rdquo;. El dolor de estas v&iacute;ctimas es un gemido que clama al cielo, que llega al alma y que durante mucho tiempo fue ignorado, callado o silenciado. Pero su grito fue m&aacute;s fuerte que todas las medidas que lo intentaron silenciar o, incluso, que pretendieron resolverlo con decisiones que aumentaron la gravedad cayendo en la complicidad. Clamor que el Se&ntilde;or escuch&oacute; demostr&aacute;ndonos, una vez m&aacute;s, de qu&eacute; parte quiere estar. El c&aacute;ntico de Mar&iacute;a no se equivoca y sigue susurr&aacute;ndose a lo largo de la historia porque el Se&ntilde;or se acuerda de la promesa que hizo a nuestros padres: &laquo;Dispersa a los soberbios de coraz&oacute;n, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vac&iacute;os&raquo; (<i>Lc<\/i>&nbsp;1,51-53), y sentimos verg&uuml;enza cuando constatamos que nuestro estilo de vida ha desmentido y desmiente lo que recitamos con nuestra voz.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal; background-image: initial; background-position: initial; background-size: initial; background-repeat: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial;\"><o:p>&nbsp;<\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal; background-image: initial; background-position: initial; background-size: initial; background-repeat: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial;\">Con verg&uuml;enza y arrepentimiento, como comunidad eclesial, asumimos que no supimos estar donde ten&iacute;amos que estar, que no actuamos a tiempo reconociendo la magnitud y la gravedad del da&ntilde;o que se estaba causando en tantas vidas. Hemos descuidado y abandonado a los peque&ntilde;os. Hago m&iacute;as&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/2005\/via_crucis\/sp\/station_09.html\"><span style=\"color:black;mso-themecolor:text1\">las palabras del entonces cardenal Ratzinger cuando, en el&nbsp;<i>Via Crucis<\/i>escrito para el Viernes Santo del 2005<\/span><\/a>, se uni&oacute; al grito de dolor de tantas v&iacute;ctimas y, clamando, dec&iacute;a: &laquo;&iexcl;Cu&aacute;nta suciedad en la Iglesia y entre los que, por su sacerdocio, deber&iacute;an estar completamente entregados a &eacute;l! &iexcl;Cu&aacute;nta soberbia, cu&aacute;nta autosuficiencia! [&#8230;] La traici&oacute;n de los disc&iacute;pulos, la recepci&oacute;n indigna de su Cuerpo y de su Sangre, es ciertamente el mayor dolor del Redentor, el que le traspasa el coraz&oacute;n. No nos queda m&aacute;s que gritarle desde lo profundo del alma:&nbsp;<i>Kyrie, eleison<\/i>&nbsp;&ndash; Se&ntilde;or, s&aacute;lvanos (cf.&nbsp;<i>Mt&nbsp;<\/i>8,25)&raquo; (Novena Estaci&oacute;n).<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal; background-image: initial; background-position: initial; background-size: initial; background-repeat: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial;\"><o:p>&nbsp;<\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal; background-image: initial; background-position: initial; background-size: initial; background-repeat: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial;\"><b>2.<i>&nbsp;Todos sufren con &eacute;l<\/i><o:p><\/o:p><\/b><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal; background-image: initial; background-position: initial; background-size: initial; background-repeat: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial;\">La magnitud y gravedad de los acontecimientos exige asumir este hecho de manera global y comunitaria. Si bien es importante y necesario en todo camino de conversi&oacute;n tomar conocimiento de lo sucedido, esto en s&iacute; mismo no basta. Hoy nos vemos desafiados como Pueblo de Dios a asumir el dolor de nuestros hermanos vulnerados en su carne y en su esp&iacute;ritu. Si en el pasado la omisi&oacute;n pudo convertirse en una forma de respuesta, hoy queremos que la solidaridad, entendida en su sentido m&aacute;s hondo y desafiante, se convierta en nuestro modo de hacer la historia presente y futura, en un &aacute;mbito donde los conflictos, las tensiones y especialmente las v&iacute;ctimas de todo tipo de abuso puedan encontrar una mano tendida que las proteja y rescate de su dolor (cf. Exhort. ap.&nbsp;<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#La_unidad_prevalece_sobre_el_conflicto\"><i><span style=\"color:black;mso-themecolor:text1\">Evangelii gaudium<\/span><\/i><span style=\"color:black;mso-themecolor:text1\">, 228<\/span><\/a>). Tal solidaridad nos exige, a su vez, denunciar todo aquello que ponga en peligro la integridad de cualquier persona. Solidaridad que reclama luchar contra todo tipo de corrupci&oacute;n, especialmente la espiritual, &laquo;porque se trata de una ceguera c&oacute;moda y autosuficiente donde todo termina pareciendo l&iacute;cito: el enga&ntilde;o, la calumnia, el ego&iacute;smo y tantas formas sutiles de autorreferencialidad, ya que &ldquo;el mismo Satan&aacute;s se disfraza de &aacute;ngel de luz (<i>2 Co<\/i>&nbsp;11,14)&rdquo;&raquo; (Exhort. ap.&nbsp;<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#La_corrupci%C3%B3n_espiritual\"><i><span style=\"color:black;mso-themecolor:text1\">Gaudete et exsultate<\/span><\/i><span style=\"color:black;mso-themecolor:text1\">, 165<\/span><\/a>). La llamada de san Pablo a sufrir con el que sufre es el mejor ant&iacute;doto contra cualquier intento de seguir reproduciendo entre nosotros las palabras de Ca&iacute;n: &laquo;&iquest;Soy yo el guardi&aacute;n de mi hermano?&raquo; (<i>Gn<\/i>&nbsp;4,9).<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal; background-image: initial; background-position: initial; background-size: initial; background-repeat: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial;\"><o:p>&nbsp;<\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal; background-image: initial; background-position: initial; background-size: initial; background-repeat: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial;\">Soy consciente del esfuerzo y del trabajo que se realiza en distintas partes del mundo para garantizar y generar las mediaciones necesarias que den seguridad y protejan la integridad de ni&ntilde;os y de adultos en estado de vulnerabilidad, as&iacute; como de la implementaci&oacute;n de la &ldquo;tolerancia cero&rdquo; y de los modos de rendir cuentas por parte de todos aquellos que realicen o encubran estos delitos. Nos hemos demorado en aplicar estas acciones y sanciones tan necesarias, pero conf&iacute;o en que ayudar&aacute;n a garantizar una mayor cultura del cuidado en el presente y en el futuro.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal; background-image: initial; background-position: initial; background-size: initial; background-repeat: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial;\">Conjuntamente con esos esfuerzos, es necesario que cada uno de los bautizados se sienta involucrado en la transformaci&oacute;n eclesial y social que tanto necesitamos. Tal transformaci&oacute;n exige la conversi&oacute;n personal y comunitaria, y nos lleva a mirar en la misma direcci&oacute;n que el Se&ntilde;or mira. As&iacute; le gustaba decir a san&nbsp;<a href=\"https:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es.html\"><span style=\"color:black;mso-themecolor:text1\">Juan Pablo II<\/span><\/a>: &laquo;Si verdaderamente hemos partido de la contemplaci&oacute;n de Cristo, tenemos que saberlo descubrir sobre todo en el rostro de aquellos con los que &eacute;l mismo ha querido identificarse&raquo; (Carta ap.&nbsp;<i><a href=\"https:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_letters\/2001\/documents\/hf_jp-ii_apl_20010106_novo-millennio-ineunte.html\"><span style=\"color:black;mso-themecolor:text1\">Novo millennio ineunte<\/span><\/a><\/i>, 49). Aprender a mirar donde el Se&ntilde;or mira, a estar donde el Se&ntilde;or quiere que estemos, a convertir el coraz&oacute;n ante su presencia. Para esto ayudar&aacute; la oraci&oacute;n y la penitencia. Invito a todo el santo Pueblo fiel de Dios al&nbsp;<i>ejercicio penitencial de la oraci&oacute;n y el ayuno<\/i>&nbsp;siguiendo el mandato del Se&ntilde;or,<a name=\"_ftnref1\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2018\/documents\/papa-francesco_20180820_lettera-popolo-didio.html#_ftn1\" title=\"\"><span style=\"color:black;&#10;mso-themecolor:text1\">[1]<\/span><\/a>&nbsp;que despierte nuestra conciencia, nuestra solidaridad y compromiso con una cultura del cuidado y el &ldquo;nunca m&aacute;s&rdquo; a todo tipo y forma de abuso.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal; background-image: initial; background-position: initial; background-size: initial; background-repeat: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial;\"><o:p>&nbsp;<\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal; background-image: initial; background-position: initial; background-size: initial; background-repeat: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial;\">Es imposible imaginar una conversi&oacute;n del accionar eclesial sin la participaci&oacute;n activa de todos los integrantes del Pueblo de Dios. Es m&aacute;s, cada vez que hemos intentado suplantar, acallar, ignorar, reducir a peque&ntilde;as &eacute;lites al Pueblo de Dios construimos comunidades, planes, acentuaciones teol&oacute;gicas, espiritualidades y estructuras sin ra&iacute;ces, sin memoria, sin rostro, sin cuerpo, en definitiva, sin vida<a name=\"_ftnref2\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2018\/documents\/papa-francesco_20180820_lettera-popolo-didio.html#_ftn2\" title=\"\"><span style=\"color:black;&#10;mso-themecolor:text1\">[2]<\/span><\/a>. Esto se manifiesta con claridad en una manera an&oacute;mala de entender la autoridad en la Iglesia &mdash;tan com&uacute;n en muchas comunidades en las que se han dado las conductas de abuso sexual, de poder y de conciencia&mdash; como es el clericalismo, esa actitud que &laquo;no solo anula la personalidad de los cristianos, sino que tiene una tendencia a disminuir y desvalorizar la gracia bautismal que el Esp&iacute;ritu Santo puso en el coraz&oacute;n de nuestra gente&raquo;.<a name=\"_ftnref3\"><\/a><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2018\/documents\/papa-francesco_20180820_lettera-popolo-didio.html#_ftn3\" title=\"\"><span style=\"color:black;&#10;mso-themecolor:text1\">[3]<\/span><\/a>&nbsp;El clericalismo, favorecido sea por los propios sacerdotes como por los laicos, genera una escisi&oacute;n en el cuerpo eclesial que beneficia y ayuda a perpetuar muchos de los males que hoy denunciamos. Decir no al abuso, es decir en&eacute;rgicamente no a cualquier forma de clericalismo.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal; background-image: initial; background-position: initial; background-size: initial; background-repeat: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial;\"><o:p>&nbsp;<\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal; background-image: initial; background-position: initial; background-size: initial; background-repeat: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial;\">Siempre es bueno recordar que el Se&ntilde;or, &laquo;en la historia de la salvaci&oacute;n, ha salvado a un pueblo. No existe identidad plena sin pertenencia a un pueblo. Nadie se salva solo, como individuo aislado, sino que Dios nos atrae tomando en cuenta la compleja trama de relaciones interpersonales que se establecen en la comunidad humana: Dios quiso entrar en una din&aacute;mica popular, en la din&aacute;mica de un pueblo&raquo; (Exhort. ap.&nbsp;<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20180319_gaudete-et-exsultate.html#Los_santos_de_la_puerta_de_al_lado\"><i><span style=\"color:black;mso-themecolor:text1\">Gaudete et exsultate<\/span><\/i><span style=\"color:black;mso-themecolor:text1\">, 6<\/span><\/a>). Por tanto, la &uacute;nica manera que tenemos para responder a este mal que viene cobrando tantas vidas es vivirlo como una tarea que nos involucra y compete a todos como Pueblo de Dios. Esta conciencia de sentirnos parte de un pueblo y de una historia com&uacute;n har&aacute; posible que reconozcamos nuestros pecados y errores del pasado con una apertura penitencial capaz de dejarse renovar desde dentro. Todo lo que se realice para erradicar la cultura del abuso de nuestras comunidades, sin una participaci&oacute;n activa de todos los miembros de la Iglesia, no lograr&aacute; generar las din&aacute;micas necesarias para una sana y realista transformaci&oacute;n. La dimensi&oacute;n penitencial de ayuno y oraci&oacute;n nos ayudar&aacute; como Pueblo de Dios a ponernos delante del Se&ntilde;or y de nuestros hermanos heridos, como pecadores que imploran el perd&oacute;n y la gracia de la verg&uuml;enza y la conversi&oacute;n, y as&iacute; elaborar acciones que generen dinamismos en sinton&iacute;a con el Evangelio. Porque &laquo;cada vez que intentamos volver a la fuente y recuperar la frescura del Evangelio, brotan nuevos caminos, m&eacute;todos creativos, otras formas de expresi&oacute;n, signos m&aacute;s elocuentes, palabras cargadas de renovado significado para el mundo actual&raquo; (Exhort. ap.&nbsp;<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html#Una_eterna_novedad\"><i><span style=\"color:black;mso-themecolor:text1\">Evangelii gaudium<\/span><\/i><span style=\"color:black;mso-themecolor:text1\">, 11<\/span><\/a>).<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal; background-image: initial; background-position: initial; background-size: initial; background-repeat: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial;\"><o:p>&nbsp;<\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal; background-image: initial; background-position: initial; background-size: initial; background-repeat: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial;\">Es imprescindible que como Iglesia podamos reconocer y condenar con dolor y verg&uuml;enza las atrocidades cometidas por personas consagradas, cl&eacute;rigos e incluso por todos aquellos que ten&iacute;an la misi&oacute;n de velar y cuidar a los m&aacute;s vulnerables. Pidamos perd&oacute;n por los pecados propios y ajenos. La conciencia de pecado nos ayuda a reconocer los errores, los delitos y las heridas generadas en el pasado y nos permite abrirnos y comprometernos m&aacute;s con el presente en un camino de renovada conversi&oacute;n.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal; background-image: initial; background-position: initial; background-size: initial; background-repeat: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial;\"><o:p>&nbsp;<\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal; background-image: initial; background-position: initial; background-size: initial; background-repeat: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial;\">Asimismo, la penitencia y la oraci&oacute;n nos ayudar&aacute; a sensibilizar nuestros ojos y nuestro coraz&oacute;n ante el sufrimiento ajeno y a vencer el af&aacute;n de dominio y posesi&oacute;n que muchas veces se vuelve ra&iacute;z de estos males. Que el ayuno y la oraci&oacute;n despierten nuestros o&iacute;dos ante el dolor silenciado en ni&ntilde;os, j&oacute;venes y minusv&aacute;lidos. Ayuno que nos d&eacute; hambre y sed de justicia e impulse a caminar en la verdad apoyando todas las mediaciones judiciales que sean necesarias. Un ayuno que nos sacuda y nos lleve a comprometernos desde la verdad y la caridad con todos los hombres de buena voluntad y con la sociedad en general para luchar contra cualquier tipo de abuso sexual, de poder y de conciencia.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal; background-image: initial; background-position: initial; background-size: initial; background-repeat: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial;\"><o:p>&nbsp;<\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal; background-image: initial; background-position: initial; background-size: initial; background-repeat: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial;\">De esta forma podremos transparentar la vocaci&oacute;n a la que hemos sido llamados de ser &laquo;signo e instrumento de la uni&oacute;n &iacute;ntima con Dios y de la unidad de todo el g&eacute;nero humano&raquo; (Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm.&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\"><i><span style=\"color:black;mso-themecolor:text1\">Lumen gentium<\/span><\/i><\/a>, 1).<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal; background-image: initial; background-position: initial; background-size: initial; background-repeat: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial;\"><o:p>&nbsp;<\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal; background-image: initial; background-position: initial; background-size: initial; background-repeat: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial;\">&laquo;Si un miembro sufre, todos sufren con &eacute;l&raquo;, nos dec&iacute;a san Pablo. Por medio de la actitud orante y penitencial podremos entrar en sinton&iacute;a personal y comunitaria con esta exhortaci&oacute;n para que crezca entre nosotros el don de la compasi&oacute;n, de la justicia, de la prevenci&oacute;n y reparaci&oacute;n. Mar&iacute;a supo estar al pie de la cruz de su Hijo. No lo hizo de cualquier manera, sino que estuvo firmemente de pie y a su lado. Con esta postura manifiesta su modo de estar en la vida. Cuando experimentamos la desolaci&oacute;n que nos produce estas llagas eclesiales, con Mar&iacute;a nos har&aacute; bien &laquo;instar m&aacute;s en la oraci&oacute;n&raquo; (S. Ignacio de Loyola,&nbsp;<i>Ejercicios Espirituales<\/i>, 319), buscando crecer m&aacute;s en amor y fidelidad a la Iglesia. Ella, la primera disc&iacute;pula, nos ense&ntilde;a a todos los disc&iacute;pulos c&oacute;mo hemos de detenernos ante el sufrimiento del inocente, sin evasiones ni pusilanimidad. Mirar a Mar&iacute;a es aprender a descubrir d&oacute;nde y c&oacute;mo tiene que estar el disc&iacute;pulo de Cristo.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal; background-image: initial; background-position: initial; background-size: initial; background-repeat: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial;\"><o:p>&nbsp;<\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal; background-image: initial; background-position: initial; background-size: initial; background-repeat: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial;\">Que el Esp&iacute;ritu Santo nos d&eacute; la gracia de la conversi&oacute;n y la unci&oacute;n interior para poder expresar, ante estos cr&iacute;menes de abuso, nuestra compunci&oacute;n y nuestra decisi&oacute;n de luchar con valent&iacute;a.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal; background-image: initial; background-position: initial; background-size: initial; background-repeat: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial;\"><i>Vaticano, 20 de agosto de 2018<\/i><o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal; background-image: initial; background-position: initial; background-size: initial; background-repeat: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial;\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal; background-image: initial; background-position: initial; background-size: initial; background-repeat: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial;\"><b>Francisco<\/b><br clear=\"all\" \/><br \/>\n<o:p><\/o:p><\/p>\n<div class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; line-height: normal; background-image: initial; background-position: initial; background-size: initial; background-repeat: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial;\">\n<hr size=\"1\" width=\"33%\" noshade=\"\" align=\"left\" \/>\n<\/div>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: 0.0001pt; text-align: justify; line-height: normal; background-image: initial; background-position: initial; background-size: initial; background-repeat: initial; background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial;\"><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2018\/documents\/papa-francesco_20180820_lettera-popolo-didio.html#_ftnref1\" title=\"\"><span style=\"font-size:9.0pt;&#10;mso-fareast-font-family:&quot;Times New Roman&quot;;mso-bidi-font-family:Calibri;&#10;mso-bidi-theme-font:minor-latin;color:black;mso-themecolor:text1;mso-fareast-language:&#10;ES-PE\">[1]<\/span><\/a><span style=\"font-size: 9pt;\">&nbsp;&laquo;Esta clase de demonios solo se expulsa con la oraci&oacute;n y el ayuno&raquo; (<i>Mt<\/i>&nbsp;17,21).<\/span><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2018\/documents\/papa-francesco_20180820_lettera-popolo-didio.html#_ftnref2\" title=\"\"><span style=\"font-size:9.0pt;&#10;mso-fareast-font-family:&quot;Times New Roman&quot;;mso-bidi-font-family:Calibri;&#10;mso-bidi-theme-font:minor-latin;color:black;mso-themecolor:text1;mso-fareast-language:&#10;ES-PE\">[2]<\/span><\/a><span style=\"font-size: 9pt;\">&nbsp;Cf.&nbsp;<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2018\/documents\/papa-francesco_20180531_lettera-popolodidio-cile.html\"><span style=\"color:black;mso-themecolor:text1\">Carta al Pueblo de Dios que peregrina en Chile<\/span><\/a><\/i>&nbsp;(31 mayo 2018).<\/span><br \/>\n<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2018\/documents\/papa-francesco_20180820_lettera-popolo-didio.html#_ftnref3\" title=\"\"><span style=\"font-size:9.0pt;&#10;mso-fareast-font-family:&quot;Times New Roman&quot;;mso-bidi-font-family:Calibri;&#10;mso-bidi-theme-font:minor-latin;color:black;mso-themecolor:text1;mso-fareast-language:&#10;ES-PE\">[3]<\/span><\/a><span style=\"font-size: 9pt;\">&nbsp;<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/letters\/2016\/documents\/papa-francesco_20160319_pont-comm-america-latina.html\"><span style=\"color:black;mso-themecolor:text1\">Carta al Cardenal Marc Ouellet, Presidente de la Pontificia Comisi&oacute;n para Am&eacute;rica Latina<\/span><\/a><\/i>&nbsp;(19 marzo 2016).<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-align:&#10;justify;line-height:normal\"><o:p>&nbsp;<\/o:p><\/p>\n<p><i style=\"text-align: justify;\">Foto tomada de: VATICAN NEWS. 20 de agosto de 2018.<\/i>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/web.hilo.org.pe\/wp-content\/uploads\/Carta Papa Francisco.jpeg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Ver archivo adjunto<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Papa Francisco ha publicado hoy una carta dirigida al Pueblo de Dios en la que reconoce con &quot;verg&uuml;enza y arrepentimiento&quot;, que la comunidad eclesial, no supo actuar ni estar a la altura sobre el tema de los abusos sexuales perpetrados a menores por parte de miembros de la Iglesia Cat&oacute;lica.<br \/>\nEl dolor de las v&iacute;ctimas y sus familias es tambi&eacute;n nuestro dolor, por eso urge reafirmar una vez m&aacute;s nuestro compromiso para garantizar la protecci&oacute;n de los menores y de los adultos en situaci&oacute;n de vulnerabilidad.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9],"tags":[],"class_list":["post-3129","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-noticias"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/web.hilo.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3129","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/web.hilo.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/web.hilo.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/web.hilo.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/web.hilo.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3129"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/web.hilo.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3129\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/web.hilo.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3129"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/web.hilo.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3129"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/web.hilo.org.pe\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3129"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}